PARQUE RURAL DE VALLE GRAN REY

Un parque rural es un espacio natural en que conviven actividades agrícolas y ganaderas o pesqueras, con otras de especial interés natural ecológico, conformando un paisaje de gran interés eco cultural que precisa de conservación. El Parque Rural de Valle Gran Rey tiene una extensión de 1.992,8 hectáreas y va desde el nivel del mar hasta los 1.020 metros de altitud. Se asienta sobre las dos principales montañas que bordean el valle, La Mérica y Teguerguenche, pero además comprende la parte del barranco que está a continuación de la Casa de la Seda hacia el Risco de Guadá y hacia el barranco de Arure.

Desde el punto de vista faunístico, este espacio es último refugio de uno de los vertebrados más amenazados del Planeta: el lagarto gigante de la Gomera. Fue redescubierto en 1999 en la zona de Quiebracanillas, en la base de los acantilados de La Mérica, donde además se encuentra su Centro de Recuperación, en el que se dirige un ambicioso plan para evitar su extinción con bastante éxito.

El parque representa un extraordinario paisaje armónico de tipo rural y gran belleza, donde la erosión ha modelado una peculiar orografía contrastada de fuertes pendientes y fértiles valles. Constituye una muestra viva de coexistencia de hombre y naturaleza en un territorio intensamente abancalado, entre palmeras y construcciones de arquitectura tradicional, de gran valor histórico y cultural. En los acantilados más inaccesibles se concentra una rica biodiversidad endémica, con abundantes plantas raras y amenazadas. Otro tanto ocurre con la ornitofauna, que se concentra sobre todo en los acantilados de Argaga y en el Charco de Cieno, con especies protegidas de alto interés científico. Los macizos de La Mérica y los acantilados que franquean Valle Gran Rey constituyen elementos geomorfológicos singulares y representativos. Además, dentro del espacio se dan importantes manifestaciones arqueológicas, sobre todo en las zonas próximas a la Montaña del Adivino.